Mercados esperan señales: economía y diplomacia

Claves de la SEMANA 📈

Durante la semana se publicarán importantes datos económicos que pueden influir en los mercados financieros: el informe del mercado laboral (02 de octubre), el índice de Gastos de Consumo Personal (PCE) (30 de septiembre) y los indicadores del Sector Manufacturero ISM-PMI (1 de octubre).

El rechazo a la propuesta iraní para reabrir el Estrecho de Ormuz mantiene elevada la incertidumbre, aunque el presidente Trump afirmó posteriormente que espera que la guerra termine pronto.

Suben ligeramente los precios del petróleo 🛢️, y se mantienen elevados los rendimientos de los bonos 🏦.

Los futuros de Wall Street anticipan una apertura negativa para este lunes. El dólar 💵 se mantiene estable.

Catalizadores 🏗️

Además del comportamiento del entorno geopolítico, la semana presenta una alta concentración de catalizadores macroeconómicos clave, centrados en los dos mandatos principales de la Reserva Federal: estabilidad de precios, a través de la inflación PCE del 30 de septiembre, y máximo empleo, con la encuesta JOLTS el día 29, el informe ADP el 30, las peticiones semanales de desempleo el día 1 y, sobre todo, el reporte oficial de nóminas del 02 de octubre.

Un dato del PCE que confirme el sesgo inflacionario (con una estimación de 3.4% anual para el subyacente) combinado con un enfriamiento moderado en las nóminas agrícolas (esperadas en 100K frente a 162K previas) respaldaría la expectativa de un “aterrizaje suave” (soft landing). Por el contrario, sorpresas al alza en la inflación o un deterioro mayor al esperado del empleo podrían reactivar la volatilidad en las acciones, el mercado cambiario y las curvas de rendimiento de la deuda soberana.

Lo que nos llama la atención son las declaraciones del presidente Trump: rechazó la propuesta iraní para reabrir el Estrecho de Ormuz y avanzar hacia un alto al fuego, y posteriormente declaró a la prensa que cree que la guerra terminará pronto y que los precios del petróleo caerán drásticamente. También planteó la posibilidad de nuevos ataques contra Irán antes de las elecciones legislativas de EE.UU. el 3 de noviembre.

A lo anterior, seguimos considerando como hipótesis que el presidente Trump podría buscar un “triunfalismo estratégico”: declarar la victoria operacional, anunciar una desescalada o repliegue de fuerzas y reducir la presencia militar expuesta. Esta estrategia podría permitirle presentar un resultado favorable en el frente interno y, al mismo tiempo, contribuir a descomprimir los precios del petróleo, estabilizar los combustibles y reducir las presiones inflacionarias que tiene la Reserva Federal.

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