¡Hola a todos! Aquí Ale, de nuevo. ¿Recuerdan la última vez? Estaba en ese punto donde sientes que el mundo te abre las puertas, pero al mismo tiempo te lanza mil preguntas. Descubrí que la inversión no es solo para “expertos”, sino para cualquiera que se atreva a aprender. Pero, una cosa es leer sobre ello y otra muy distinta es sentirlo en la piel.
Justo cuando pensaba que empezaba a entender el ritmo, la vida me dio un giro inesperado (o como dicen en las pelis, un plot twist: cuando todo cambia de repente). Se acercaba una presentación importante en la universidad sobre economía digital. Aunque mis compañeros y yo teníamos la teoría, nos faltaba esa chispa, esa conexión real con lo que estábamos estudiando. Sentía presión porque en mi familia siempre se ha hablado de esto con facilidad, y yo… bueno, yo apenas estaba descifrando el abecedario de las finanzas.
El problema era que, aunque ya había dado mis primeros pasos con poco dinero, seguía viendo los números como eso: ¡puros números fríos! No veía la historia detrás de cada subida o bajada. Si yo me sentía así, ¿cómo iba a motivar a mis compañeros? La frustración me carcomía. ¿Era esto una señal de que no era para mí?
Me sentía atrapada: quería entender a fondo, pero los conceptos me parecían lejanos. Sabía que Copkapital era mi guía, pero necesitaba algo que me hiciera “clic”. Mi gran miedo era que la presentación fuera un desastre y que mi “aventura” se quedara solo en un intento fallido.
Fue en medio de ese agobio que mi papá me dio un reto: “Ale, no necesitas saberlo todo para empezar a entenderlo. Necesitas sentir el riesgo en acción“. Me propuso elegir una empresa que yo usara a diario y observar sus movimientos como si fuera mi equipo favorito.
Así que, después de un par de noches de darle vueltas, me lancé a la sección de Finanzas Personales en Copkapital.com. Encontré artículos que van directo al grano. Leí un par de notas que me ayudaron a aterrizar lo que sentía y ahí encontré la clave: no se trata de ser un genio matemático, sino de entender cómo el mundo se mueve y cómo tú puedes ser parte de ese movimiento.
Mi plan para entender el “ruido” del mercado
Para mi presentación y para mi propia paz mental, diseñé un pequeño “plan de ataque”. Son pasos sencillos que me permitieron sentir el pulso del mercado sin volverme loca:
- Elige lo que conoces: En vez de buscar la acción de la que todos hablan, me enfoqué en una empresa que realmente me interesara. Pensé: “¿Qué marcas uso? ¿Qué tecnología me gusta?”. Elegí una que es parte de mi vida diaria. Si la entiendo como usuaria, es más fácil entenderla como inversión.
- Pequeñas dosis para aprender: No puse todos mis ahorros. Usé una cantidad pequeña, solo para sentir el “pellizco” cuando subía y la “cosquilla” cuando bajaba. ¡El corazón late diferente cuando es tu propio esfuerzo el que está en juego!
- Observa la historia, no solo el dato: Empecé a leer por qué esa empresa subía o bajaba. Si anunciaban algo nuevo, yo estaba pendiente. Poco a poco, los números empezaron a contarme una historia con sentido.
- Aprende de las bajadas: Hubo días en que mi pequeña inversión bajaba y el pánico me invadía. Pero recordé que esto es un aprendizaje. Cada caída me forzaba a investigar el porqué, y eso me enseñó más que cualquier libro de texto.
La chispa se enciende (y tú puedes ser parte)
Después de un par de semanas, algo cambió. La presentación de la universidad ya no me daba miedo. Mis compañeros se sorprendieron cuando, en vez de dar una clase aburrida, les conté mi propia experiencia. Les mostré cómo, con curiosidad y paso a paso, empecé a entender que invertir es una herramienta para tomar el control de nuestro futuro.
El éxito de mi presentación fue un alivio inmenso. No solo saqué una buena nota, sino que varios amigos me preguntaron: “¿Cómo le hiciste? ¿Por dónde empiezo?”. Entendí que mi aventura puede ser la chispa para otros.
Si no hubiera dado ese paso, seguiría viendo la inversión como un monstruo inalcanzable. Pero ahora lo veo claro: empezar es la mayor parte de la batalla. Imagina poder entender las noticias, sentir que tu dinero trabaja para ti y dejar de tenerle miedo al futuro financiero.
Si te sientes como yo al principio —con ganas pero con muchas dudas— te invito a que no camines solo. En Copkapital estamos construyendo la Comunidad CK, dime tu como te sientes, si ya empezaste a invertir y que te gustaría que investiguemos sobre las inversiones.
Me encantaría que fueras de los primeros en comentar y contarme: ¿Qué es lo que más te da miedo de empezar a invertir? ¡Leamos y aprendamos juntos en este espacio que es para nosotros! Nos vemos en los comentarios.

