Claves del JUEVES
Los futuros de Wall Street anticipan una apertura positiva luego de que la Reserva Federal cumpliera con lo esperado: un recorte de 25 puntos base que llevó la tasa a 4.25%, dejando abierta la posibilidad de dos bajas adicionales en lo que resta del año, con lo que cerraría 2025 en 3.75%. Hoy se reúnen varios bancos centrales, entre ellos el Banco de Inglaterra (BoE) y el Banco de Japón (BoJ). El consenso espera que ambos mantengan sin cambio sus tasas de interés en 4.0% y 0.5%, respectivamente. En EE. UU. se publica el índice manufacturero de la Fed de Filadelfia y las solicitudes semanales de subsidio por desempleo.
Catalizadores
La decisión de la Fed estuvo en línea con lo que descontaban los mercados: una baja de 25 pb y la señal de que podría continuar con dos recortes más este año. Sin embargo, la reacción de los inversionistas fue moderada. Wall Street cerró mixto: el Dow Jones ganó 0.57%, mientras que el S&P 500 retrocedió 0.10% y el Nasdaq cayó 0.33%. En divisas, el dólar frenó su caída; el índice DXY subió 0.25% y se ubicó en 96.87 puntos. En renta fija, los Treasuries a 10 años subieron su rendimiento 5pb y los de 2 años, 4pb, reflejando ajustes en las expectativas de tasas. Tanto el dólar como los rendimientos de los bonos se han adelantado, por lo que podría venir un periodo de consolidación y luego seguir bajando. En México, el S&P/BMV IPC retrocedió 0.81% a 61,596, en un movimiento de toma de utilidades tras niveles de sobrecompra, por lo que se considera un ajuste natural que podría continuar hasta los 61,090. El tipo de cambio cerró en $18.32, con una apreciación de 0.23%, ante la expectativa de que el dólar continúe debilitándose, lo que llevaría a buscar un piso alrededor de $18.00.
Perspectivas
Lo anterior muestra que el mercado ya había anticipado el recorte, aunque la confirmación de que la Fed podría seguir bajando la tasa abre la puerta para que Wall Street mantenga su tendencia alcista. Sin embargo, el avance seguirá dependiendo de los datos de inflación y empleo, que serán los que definan si el ciclo de flexibilización puede profundizarse. A corto plazo, la baja en tasas favorece la depreciación del dólar frente a las principales divisas y apunta a que los rendimientos de los bonos retomen su trayectoria descendente, aunque con episodios de volatilidad.

