Claves del Miércoles
Con pocos referentes, los mercados se mantienen cerca de máximos a la espera de más información económica. Los futuros en Wall Street anticipan una apertura con ligeros avances este miércoles. En EE.UU., el dato más relevante será el de las ventas de viviendas nuevas de agosto. En México, se publican los datos de inflación de la 1ª quincena de septiembre: se estima 0.2% para la subyacente y 0.19% para la general, lo que dejaría las tasas anuales en 4.24% y 3.75%, respectivamente (por debajo del 4.25% previo y encima del 3.65% de la 2ª quincena de agosto).
Catalizadores
Los principales índices de Wall Street interrumpieron su racha alcista este martes, cerrando con una baja promedio de 0.56%. El Nasdaq lideró las pérdidas (-0.95%) afectado por la caída de las grandes tecnológicas. Aunque el ajuste se atribuyó en parte a los comentarios de Powell sobre los riesgos en el mercado laboral, también refleja toma de utilidades tras las fuertes ganancias acumuladas en el año.
En renta fija, los rendimientos de los bonos del Tesoro también cedieron: el plazo a 10 años bajó de 4.15% a 4.12% y el de 2 años de 3.60% a 3.59%. Pese a ello, los futuros del CME FedWatch aumentaron las probabilidades de recortes en la tasa de interés, tanto para octubre como para diciembre.
El dólar (DXY) retrocedió 0.08%, de 97.34 a 97.26, deteniendo su reciente tendencia alcista.
En México, el S&P/BMV IPC alcanzó un nuevo máximo histórico en 62,368 con ganancia de 0.59%, con indicadores técnicos que siguen apuntando al alza. Esto a pesar de que la actividad económica de julio cayó 1.1% anual. Por su parte, las ventas minoristas sorprendieron al alza con crecimiento de 0.1% mensual y 2.4% anual, superando las expectativas del mercado.
El tipo de cambio cerró en 18.34, prácticamente sin cambio respecto a la jornada previa, en línea con la estabilidad que también presentó el dólar DXY frente a las principales divisas, manteniéndose ambos debajo de sus respectivos promedios móviles de un mes.
Perspectivas
El freno en Wall Street parece más una pausa técnica y de toma de utilidades que un cambio de tendencia. El ajuste en rendimientos de bonos y en el DXY confirma que los inversionistas están descontando un escenario de política monetaria más flexible. El IPC mantiene un momentum técnico positivo, a la espera de que la inflación siga la trayectoria a la baja.

